Súper Hexagon: Rock and/or roll

En 1968, el grupo Iron Butterfly graba la hipnótica “In-a-Gadda-Da-Vida“, una canción sin mucho virtuosismo pero con el mérito de ser la única canción en la historia del Rock que a pesar de durar más de quince minutos, logra que usted permanezca enganchado hasta el hipotético final. En el año 2012, Terry Cavanagh, lanza Super Hexagon; un juego hipnotizante cuya duración promedio no supera los 20 segundos pero que logra que quien lo juegue, anhele el hipotético final. Retrogaming para el aficionado extraordinaire: Súper Hexagon.

LA ESENCIA DE UN BUEN JUEGO, SIGUE SIENDO LA MISMA: Menos parafernalia, más diversión 

¿Qué es lo que define un buen videojuego? ¿Por qué se engancha uno a un videojuego en particular y a otros no? Una pregunta válida cuando la industria ha caído en la auto complacencia y cada juego que se lanza parece una demostración tecnológica: Pantallas táctiles, giroscopios, acelerómetros, detección de movimientos, 3D… Dirán que soy rancio, pero la crítica va enfocada hacia lo poco que la nueva tecnología ha aportado a los videojuegos en términos de innovación y entretenimiento. Llevamos básicamente AÑOS jugando los mismos juegos. Todos los años, por esta época, salimos a comprar los mismos juegos…

Un buen videojuego, por definición, nos vende la idea de que estamos enfrentando una situación crítica cuya resolución depende de nuestra destreza. Un videojuego, sin importar el género, su narrativa, sus entornos o sus credenciales tecnológicas, siempre debe estar en capacidad de hacernos sentir que estamos al borde de nuestra habilidad. Sobre esta ilusión, uno decide invertir tiempo en un juego. En Súper Hexagon, esa ilusión es ejecutada de manera simple, pero eficaz.

LA MECÁNICA DE SÚPER HEXAGON: Rock and/or roll

La misión es simple. Se debe guiar un triángulo a través de un laberinto en forma hexagonal (la mayor parte del tiempo) cuyas paredes se contraen hacia el centro y que constantemente amenazan con aplastar el insignificante triángulo. El hexágono se encuentra en constante rotación y a medida que uno logra guiar la pequeña nave, la velocidad aumenta y la rotación del laberinto se vuelve más impredecible. Para jugar, solo se requiere de dos controles: flecha izquierda, flecha derecha. Pare de contar. Aquí se usa la famosa pantalla táctil del aparato de turno, el iPad, de manera racional y eficiente.

El objetivo es obvio: sobrevivir la mayor cantidad de tiempo posible antes de ser aplastado. Hay música de la era de los ocho bits, muchos colores psicodélicos, gráficos arcaicos para los estándares actuales y una voz femenina que se limita a comentarios como Begin, Game Over y Súper Hexagon. No hay balas, ni explosiones, ni honguitos. Aunque lo de los hongos podría ser interesante. Tampoco hay secuencias cinematográficas o personajes que anhelan el melodrama. En este juego, el personaje es usted. Si quiere melodrama, hágase el favor y juego está joya al son de In-a-gadda-da-vida de Iron Butterfly.

Aquí hay promesa de mucha adrenalina y amenaza de epilepsia. Juéguelo con amigos, arme torneos hexagonales en el bus, rótelo en la fila del banco, ponga a su abuelita a jugar.

El creador de Super Hexagon, Terry Cavanagh demostrando cómo es que se juega:

¿RETROGAMING? ¡POR FAVOR!

El concepto de este juego es infinitamente básico. Y esa es su virtud. Súper Hexagon es un homenaje a los principios del diseño de videojuegos de la época del Pong. Toma alrededor de tres segundos entender lo que el juego espera de uno: tomar el “Game Over” como una invitación a seguir intentándolo. Mis primeros intentos no sobrepasaron los dos a cuatro segundos. Pero precisamente en esa radicalidad uno entiende lo que el juego pide gritos: ¡Concéntrese!

Al igual que clásicos como Tetris, este juego tiene un final hipotético pues la finalidad aquí no es “ganar”. Este no es un juego que uno pueda ganar. Pero a cambio, su mecánica premiará al jugador con un inmenso sentido de propósito. Usted decide cuál es ese sentido de propósito: afinar su motricidad, su coordinación manos-ojos, su capacidad para memorizar patrones cambiantes, su visión periférica, su capacidad de anticipación. De cualquier manera, su cerebro se lo agradecerá. Si no es propenso a la epilepsia claro está.

Juegue aquí Hexagon, una versión beta del juego en mención.

EMOCIÓN HEXAGONAL

Súper Hexagon puede ser frustrante en un principio. Pero esa frustración es directamente proporcional a la respuesta emocional positiva que provoca una vez se supera la curva de aprendizaje inicial. Antes de enfrentarse al desafío que presenta Súper Hexagon, caliente jugando títulos menos radicales tipo Call of Duty o Halo. Sus pulgares se lo agradecerán. Disponible (por ahora) para iOS. USD 2.99. ****

Retroalimentación

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s