Xbox One: la máquina Todo-En-Uno

Con la presentación oficial de Xbox One, Microsoft ha dado inicio formal a lo que en los círculos de los entusiastas se denomina como la “Guerra de las Consolas”.

Excepto que esta vez parece que no habrá guerra. Microsoft cree tener entre manos un producto que le ayudará a ampliar su base de usuarios más allá del mundo de los videojuegos. Esto es, porque de manera casi que incidental, la Xbox One permite jugar videojuegos; entre “muchas” otras prestaciones y funciones.

El evento Xbox Reveal estuvo centrado en conceptos como televisión, centro de entretenimiento, televisión interactiva, oferta unificada de contenido digital, Skype, interfaz unificada para el control de dispositivos, Steven Spielberg y Halo, y…música. Y por supuesto, Kinect.

El nuevo juguete en todo su esplendor. Imagen/Microsoft AP

El nuevo juguete en todo su esplendor. Imagen/Microsoft AP

¿CRISIS DE IDENTIDAD O NUEVO POSICIONAMIENTO?

Xbox One es un sistema “Todo en uno”. Con la televisión finalmente digitalizada, Microsoft quiere que la señal de los proveedores de TV pase por su Xbox One para “optimizar” la experiencia del usuario. Todo esto se logra mediante una combinación de interfaz basada en Windows 8, SmartGlass y la repudiable tarea de hablarle a la cámara omnipotente y omnipresente de Kinect. Según los cálculos de Microsoft, Xbox One es lo que todo el mundo estaba esperando. Claro. El mundo según se entiende en Norteamérica.

La Xbox One parece ser una máquina con trastorno de personalidad. Eso, si hemos de seguir el desafortunado enfoque que Microsoft dio a la presentación oficial. La crítica aquí no va enfocada en desvirtuar la estrategia de convergencia digital por la que ha optado Microsoft. Es la estrategia acertada. Pero resulta cuestionable llenar un auditorio de prensa especializada, aficionada a los videojuegos, para terminar hablándoles sobre televisión interactiva. En su inmensa paranoia y ambición, Microsoft ha presentado Xbox One más bien como una respuesta a productos que ya existen; tales como los Smart TV, las tabletas, los sistemas de streaming por demanda, los dispositivos que se vienen tipo ROKU, un posible Apple TV y por qué no, hasta un Google TV. Se trata pues, nada más y menos, de Microsoft contra el mundo (norteamericano).

COMPARACIONES ODIOSAS

Sony en febrero no mostró una referencia física de la consola (algo que ahora puede resultar ventajoso teniendo en cuenta las críticas que despertó el diseño de la Xbox One), pero su presentación tuvo un enfoque más preciso y escueto. Dejó en claro que la Playstation 4 es, así a secas, una consola para videojuegos.

Tanto el posicionamiento como el público objetivo, parecen estar claramente definidos. Este no parece ser el caso con la Xbox One. Si bien Sony también recaló en el mismo discurso sobre convergencia, redes sociales y esa manía de compartir absolutamente todo a a través de actualizaciones de estado, su propuesta parece mucho más aterrizada y centrada en su base de consumidores. A la larga puede resultar beneficioso para Sony, si la Xbox One no logra dar con el segmento de mercado que espera captar.

¿CUÁL ES EL CALL OF DUTY PARA MICROSOFT?

Mientras tanto los gamers cuyo interés está definido por jugar Call of Duty, NFL, Fifa, Gears of Wars y todos esos títulos hollywoodense aburridísimos que siempre se anuncian, se quedaron con más preguntas que respuestas. Si se ha de tomar en serio la ola de comentarios que inundaron las redes sociales y foros especializados, parece que el nuevo juguete de MS no ha cumplido las expectativas de una base de usuarios que se siente alienada. Y si el sentimiento y percepción del público tiene validez alguna para anticipar el éxito de la consola, Microsoft tiene una labor gigantesca por delante para lograr convencer a los más escépticos.

No causó gracia que se mencionara más la palabra televisión, que la palabra juegos durante el evento. Se mostraron unos cuantos cortos, se anunció un nuevo título exclusivo. Se mostraron las uñas sucias de un soldado, perfectamente renderizadas por el nuevo motor gráfico del próximo Call of Duty. Ni para que ahondar en el hecho de que los juegos usados seguirán siendo territorio controversial y que el mercado de éstos, tiene casi que cero posibilidad de prosperar en la nueva consola. No es culpa de Microsoft (Sony tendrá su propio esquema para esto), pero el mundo avanza hacia la era donde los medios de almacenamiento físico funcionan meramente como “repositorios de bits”. No es algo nuevo; simplemente al fin existe la tecnología para que los publicadores tengan mayor control sobre el software y su distribución. Si usted quiere compartir o intercambiar juegos entre sus amigos a la vieja usanza, la tendrá un poco más difícil. La especulación sobre el requerimiento de tener que estar siempre en línea se mencionó pero tan sólo a medias y con la vaguedad propia de este tipo de eventos. Todo lo anterior no causó mucha gracia, incluso en el mundo según Norteamérica.

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El nuevo control incluye mejoras significativas. Imagen: Microsoft/AP

EL QUE MUCHO ABARCA, POCO APRIETA

El anuncio oficial de Xbox One tiene un tinte un tanto pretencioso. En lo que a ellos respecta, ganaron y conquistaron la generación anterior. Sus franquicias exclusivas fueron un éxito rotundo y dispararon las ventas de la 360 de manera exponencial. Su plataforma de juego en línea, Xbox Live, es de lejos la mejor de todos los competidores. Lograron acuerdos y alianzas importantes con los grandes desarrolladores y proveedores de contenidos que hicieron que su plataforma fuese mucho más atractiva. Por supuesto la Xbox One podrá contar con todo lo anterior pero, ¿dónde está la innovación y el atractivo en el área de los juegos?, que es lo que más importa para quienes disfrutan los videojuegos. La tarea a Microsoft le queda para el E3 que se viene en el mes de junio, y ojalá en dicha conferencia, se enfoque más en lo que hizo que la 360 fuera una gran consola: los juegos.

Pero si en cambio, la estrategia de Microsoft consiste en captar una audiencia mucho más amplia (diga usted, amas de casa desesperadas y gente de la tercera edad disfrutando su pensión), la tiene aún más difícil. ¿Cómo convence usted a alguien que no tiene interés en jugar Forza, Fifa, Call of Duty, etc., para adquirir otro dispositivo más (dos, en realidad) que ofrece funcionalidades que ya existen y que no necesariamente pasan por el uso de un televisor? Sobre todo cuando dicho dispositivo viene asociado a un nombre fuertemente anclado al mundo de los videojuegos.

Microsoft ha dejado claro que los videojuegos es tan solo una área en la cual pretende competir y prosperar. Sin reconocerlo, su competencia ya no es Nintendo ni Sony, sino todo el universo convergente de la industria del entretenimiento digital. Es un plan ambicioso que pone la mira sobre otros gigantes, como lo son Apple y Google. Xbox One no es un producto centrado en el consumidor de videojuegos arquetípico. Es un producto centrado alrededor de las necesidades de Microsoft. Bien por ellos. ¿Que qué me gustó? El control es bonito. El control con botones, no el famoso Kinect.****

Un pensamiento en “Xbox One: la máquina Todo-En-Uno

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