The Color Run: La carrera más feliz del Planeta

El fin de semana pasado se llevó a cabo en Bogotá un evento denominado “The Color Run”. Una carrera de cinco kilómetros que ciertamente rompe con las convenciones de las tradicionales carreras abiertas, tan de moda por estos días.

Este tipo de eventos cada vez goza de mayor popularidad entre participantes primerizos y aquellos que están atentos a las últimas tendencias. Como también era de esperarse, en estos tiempos tan hiperconectados y mediados por la socialización instantánea, el evento tuvo su cuarto de hora y acaparó la atención en las redes sociales de costumbre. Aquellos que participaron -extasiados y felices -, compartieron sus impresiones y fotos antes, durante y después del evento. Pero también se alzaron voces de protesta.

Como soy de los que evangelizan con frases como “El Deporte es Salud” y he corrido toda la vida, debo confesar que me sentí un poco indispuesto por tanto comentario negativo y criticón que leía en el Twitter. Quise informarme medianamente bien de qué carajos se trataba la famosa carrera y entender un poco el contexto detrás de la misma, antes de unirme a las voces de aprobación o de condena.

“Una googleada me llevó rápidamente a la página oficial del evento que se presenta a si mismo como “La Carrera más feliz del Planeta ☺☺☺”, ideada con el propósito de que gente que nunca ha corrido, participe en un evento de cinco mil metros, sin cronometro, sin ganadores y sin perdedores. Una manera agradable de acercar a la gente al deporte….”

De entrada, intuyo algo truculento en The Color Run. Cualquier persona que corra de manera habitual le dirá que los beneficios de correr pasan por la asimilación de una serie de sensaciones y experiencias que, en primera instancia, están lejos de cualquier sentido de felicidad. Existe cierto masoquismo exquisito a la hora de correr, que solo con el tiempo y la constancia se convierte en una revelación -casi que mística – de que el cuerpo encuentra placer en superar sus propias limitaciones. Cuando se corre, la exigencia está dada en superar todos estos obstáculos.

En The Color Run esos obstáculos no existen. Puede haber carrera, en su concepción más laxa, pero poca felicidad a los ojos de aquel que corre por el puro placer de superar obstáculos. La primera carrera que se “corre” siempre es de cinco kilómetros porque se parte del hecho que es una distancia mesurada que uno puede completar hasta usando pantuflas llenas de frijoles; así se fume un paquete de cigarrillos diario.

Entonces, en The Color Run, no hay felicidad tal como la definiría un corredor subjetivo y energúmeno como yo. Tanta es mi subjetividad que hasta me atrevería a decir que corre más Doña Nydia Quintero organizando la Caminata por la Solidaridad por Colombia año tras año.

“Continué leyendo la página oficial del evento y observo que The Color Run™ es una “carrera con pintura que celebra el bienestar físico, la felicidad y la individualidad”….”

Como nunca he corrido una carrera donde me bañan con fécula de maíz tinturada en cada kilometro, no puedo opinar sobre los efectos que esto tiene sobre el desempeño físico o el estado emocional. Me quedan las dudas y tendré que despejarlas con un amigo que, a pesar del guayabo que le dejó la juerga del día anterior, si participó. Sin embargo, me es fácil imaginarme con las vías respiratorias completamente taponadas y la boca seca.

Vi algunas fotos en el Twitter compartidas por usuarios que participaron, y en algunas, se aprecian evidentes síntomas de hipoxia intermitente y muecas (¿risas?) que sugieren desorientación o intoxicación. En unas cuantas fotos, incluso, podemos apreciar a participantes tirados en el piso, revolcándose en charcos de maizena, tal vez ad portas de un derrame cerebral. No sé. Me quedan las dudas.

Fuente Foto: http://www.dictall.com. Todos los derechos reservados. Para ver más fotos del evento, haga click sobre la imagen.

 

“Acerca de celebrar la individualidad, la organización del evento es clara en expresar que es una carrera para TODO el mundo, siempre y cuando, se pague la inscripción…”

Participaron celebridades no tan célebres, uno que otro turista desprogramado, la loca de los Gatos, y hasta el abuelo asmático. Los organizadores del evento exigen que se asista a la carrera vestido de blanco. Para suerte de los participantes, en el kit que se recibe en el momento de la inscripción, ya viene incluida una camiseta blanca, cortesía de uno de los patrocinadores.

The Color Run es una carrera incluyente que celebra la individualidad al reclutar voluntarios que deben, si o si, rociar a los participantes, y todo aquello que los rodea, de maicena. Las calles, una que otra fachada, uno que otro vehículo abandonado, etc. ¿Comprensible? Por supuesto, si se entiende que, más que una carrera, se trata de un carnaval o celebración folclórica que busca que la gente rompa la cotidianidad. La logística de The Color Run se esfuerza mucho para que sus participantes, durante la duración del evento, no se sientan normales o como si estuviesen participando en otra aburrida y normal carrera….

“Cansado de tanto color, tanta individualidad y felicidad promovida por el sitio oficial, voy a Wikipedia. Termino enterándome que The Color Run™ nació de la iniciativa de un norteamericano nacido en Utah -en Salt Lake City, para ser más precisos – y su primera versión, se llevó a cabo en Phoenix, Arizona.”

De ahí se ha propagado por el mundo más rápido que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días™. The ¢olor Run™, al igual que la ¥glesia de J€sucristo de los $antos de los Últimos Días™, es una organización con ánimo de lucro que hace caridad con diversos fines. Teniendo en cuenta todo lo anterior, sin duda es un evento que NADA tiene que ver con las estrategias de mercadeo y los objetivos de venta de sus organizadores. Por lo tanto, hay que dejarse llevar por este tipo de eventos y disfrutarlos por lo que son: un noble esfuerzo altruista para que la gente muestre la clase y buen gusto. Y si no, no estamos en nada, estamos “out” y somos unos pobres retrógrados. Tal vez el único lunar del evento fue la cantidad de basura que se generó, pero esto sucede con todas las carreras, excepto que en una carrera “normal” no se reparte maicena a diestra y siniestra. Propongo incluir una escoba en el kit de la próxima carrera y que los participantes tengan la caridad con los demás y ayuden un poco con la limpieza. Eso, si no terminan agotados de tanta felicidad. Si The Color Run fue su primera carrera, enhorabuena. Ahora, mídasele a una carrera sin tanta parafernalia.****

Un pensamiento en “The Color Run: La carrera más feliz del Planeta

  1. Y a todo esto hay que sumarle que muchos de los corredores llevan su buena dotación de alcohol etílico, no sé si es que con la maizena sabe mejor, tendré que hacer la prueba.

Retroalimentación

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